9 oct. 2009

"Minicuento 4" o "Arte muerto"

Sintió que la luz la invadía, que abría la boca y hablaba luces, que respiraba luz, que vestía luz, cuando de repente se fue la luz, y la penumbra la aplastó. Para cuando volvió la luz, ya había tropezado con casi todo lo que amueblaba su mundo. El dedo gordo de su pie se deshacía en jirones goteantes, y por esas gotas escapaba lo poco que quedó de esa luz que, muy a su pesar, se dejó llevar débilmente por el hermoso color azul valium que le ofrecían. Después de eso no alumbró más nada, más nada...



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