4 nov. 2009

Minicuento 3


-¿Le permitiría derramar una lagrima?
-Lo siento, pero no puedo, la necesito
tan fuerte como yo para que sea tan rica como tú.
Felicidad corrió llorando mientras Orgullo apretaba fuertemente con sus pulgares los puntos lacrimales de los ojos de Amor, que pronto quedarían tan ciegos como siempre se supo.


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